¿Quién es Hope Hicks, la asistente de la Casa Blanca cuyo positivo por COVID-19 anticipó el contagio de Trump?

Hope Hicks, la funcionaria de la Casa Blanca cuya prueba positiva de COVID-19 esta semana anticipó que el presidente Donald Trump contraería la enfermedad, es una de las asistentes más confiables del mandatario estadounidense, con acceso a la par que su hija Ivanka y su yerno Jared Kushner.

A excepción de un breve periodo, la exmodelo de 31 años ha estado en la órbita cercana de Trump desde que se sumó a las filas de la Organización Trump en 2014, más tiempo que casi cualquier otro colaborador.

Hicks, quien, al igual que otros miembros del personal de la Oficina Oval, ha sido visto cerca del presidente sin máscara, mostró síntomas de coronavirus el miércoles por la noche mientras acompañaba a Trump a un discurso de campaña en Minnesota y luego resultó positivo en la prueba diagnóstica.

En cuestión de horas, Trump anunció en Twitter que él y la primera dama, Melania, también habían dado positivo y se pondrían en cuarentena. Oficialmente consejera del presidente, Hicks es una experimentada especialista en relaciones públicas que dirige la agenda diaria de Trump, diseña mensajes electorales, actúa sobre las controversias, y escribe a mano puntos para que Trump aborde en sus reuniones.

Su habilidad, según varias fuentes, es canalizar el propio pensamiento de Trump, en otras palabras: dejar «que Trump sea Trump».

Al igual que hija mayor del presidente, Ivanka Trump, Hicks lleva el pelo largo y siempre se ve con ropa de moda y tacones altos, aportando el glamour femenino del que a Trump le gusta rodearse.

Comenzó a trabajar en la empresa inmobiliaria homónima de Trump en 2014, primero como asistente de Ivanka, pero en poco tiempo para el propio magnate.

 – Lejos del foco de atención –

Hicks se convirtió en gerente de comunicaciones de la campaña electoral de Trump en 2016 y, después de su triunfo, fue nombrada directora de comunicaciones estratégicas de la Casa Blanca.

Allí se mantuvo fuera del centro de atención, nunca habló oficialmente ni concedió entrevistas, y en general permaneció impoluta por las numerosas controversias e investigaciones en torno a la administración Trump.

Hicks testificó ante las investigaciones del Departamento de Justicia y del Congreso sobre los vínculos de la campaña de Trump con Rusia, pero en su mayoría se negó a responder y se apegó al discurso de la Casa Blanca.

También se alegó que tenía conocimiento de los pagos de Trump para silenciar a dos mujeres que afirmaron haber tenido aventuras con él, pero no fue acusada de ningún delito.

En febrero de 2018, Hicks tropezó con su propia controversia cuando el hombre con el que salía, el entonces secretario de personal de la Casa Blanca Rob Porter, se vio obligado a renunciar por acusaciones de abuso de sus dos exesposas.

Hicks también renunció y huyó de los focos de atención a un trabajo en California como directora de comunicaciones de la unidad de noticias y deportes del grupo de medios Fox.

A principios de este año, después de que Trump había perdido a varios altos funcionarios y enfrentaba una batalla de reelección cuesta arriba, Hicks regresó a su lado como consejera y asesora principal, trabajando oficialmente para Kushner.

Un artículo reciente de Vanity Fair dijo que Hicks estaba detrás de la estrategia de Trump para lidiar con la pandemia de coronavirus, con conferencias de prensa diarias en las que el mandatario se mostraba como es, un estrategia vista como el secreto de su sorpresiva victoria electoral de 2016 sobre la demócrata Hillary Clinton. (AFP)