Mary L. Trump sobre su tío Donald Trump, presidente de EE.UU.: “El narcisismo no es el único problema que tiene”

En la primavera de 2017, un par de meses después de que Donald Trump asumiera la presidencia de los Estados Unidos, su sobrina Mary L. Trump fue contactada por Susanne Craig, una periodista de The New York Times que preparaba un artículo de investigación sobre la historia financiera de la familia Trump.

Al principio, Mary rechazó la entrevista, pero unos meses después se dio cuenta de que podía ayudar a la reportera. “Fui desheredada por mis abuelos en 1999”, contó a RPP Noticias vía Zoom desde su casa en Nueva York (EE.UU.). “Y hubo una demanda que sigue y en cuyo transcurso tuve que manejar varios documentos de impuestos, y aunque fue hace 20 años, mi abogado aún los tenía”, añadió.

Eran cerca de 40 mil páginas que revelaban los fraudes fiscales que encumbraron a la familia Trump al éxito financiero y que Mary —la hija de Fred Jr., el repudiado hermano mayor del presidente de Estados Unidos— entregó a la prensa. Un año después, el artículo se publicó y ella sintió que había hecho una contribución. “Antes era solo mi opinión, pero ahora tenía esto y luego de varias conversaciones con ellos [mi familia], me dije: ‘Esta es una buena historia’”, comentó.

Así surgió “Siempre demasiado y nunca suficiente: Cómo mi familia creó al hombre más peligroso del mundo”, título que llega en español bajo el sello Indicios de Ediciones Urano y con el que Mary L. Trump, doctora en psicología clínica, consiguió vender casi un millón de copias en Estados Unidos en su primer día de lanzamiento.

No es para menos. Su best seller, que llegó a las librerías entre escándalos judiciales que buscaban prohibir su publicación, desnuda los entretelones familiares que hicieron de Donald Trump una persona para quien todo el mundo debe girar en torno a alguien especial: él mismo.

EN EL NOMBRE DEL PADRE

También Frankenstein tenía un padre. Y en el caso de Donald Trump, según su sobrina, este es creatura de Fred Trump, papá del presidente y también de Fred Jr., Robert, Maryanne y Elizabeth. Un hombre al que la psicóloga clínica no dudó en diagnosticar como un “sociópata” y que tuvo una enorme influencia en su hijo con aspiraciones políticas.

La infancia de Donald, sin embargo, no fue muy afectiva. Su madre, Mary Anne MacLeod, enfermó cuando él tenía apenas dos años y medio, y estuvo ausente durante casi un año. Esto tuvo un enorme impacto en Donald. “Estaba aterrorizado, se sentía abandonado, solo… y mi abuelo fue incapaz y no estaba dispuesto a cuidarlo del todo”, indicó la autora.

De allí que adquiriera “todas las defensas de ser un abusador y negar la realidad”, pese a que eventualmente el patriarca de la familia se aprovechara de él. “Para conseguir un nivel de fama que mi abuelo nunca pudo lograr”, apuntó Mary. La opinión de Fred Trump era una ley inquebrantable en su casa y el blanco de sus elogios solía ser su hijo Donald.

UN POSIBLE DIAGNÓSTICO

¿Cuál podría ser el diagnóstico psicológico para el actual mandatario estadounidense? Aunque no puede dar uno definitivo, pues necesitaría un estudio más exhaustivo, su sobrina se aventuró a diagnosticarle “desórdenes de personalidad”, un trastorno desarrollado a temprana edad, porque “nadie se interesó por él”.

Desarrolló esta profunda e incontrolable necesidad de atención. Con el tiempo, se volvió una necesidad para promocionarse a sí mismo, porque hubo un agujero negro de necesidad al interior de él que es difícil de confrontar. El narcicismo no es el único problema que tiene, pero es uno grande”, dijo.

En ese sentido, ¿es posible sentir compasión por Donald Trump? “Por el niño que Donald fue, así como podemos sentir compasión por mi papá, mi tía, mi tío Rob. Pero ahora es un adulto, sabe la diferencia entre el bien y el mal, sabe cuáles son las reglas aunque piensa que no aplican para él”, puntualizó, además de responsabilizarlo por las muertes que viene dejando la pandemia de la COVID-19 en EE.UU.

SUBESTIMAR A DONALD TRUMP

El día en que Donald Trump anunció su candidatura, su familia tomó la noticia como una mala broma. Sin embargo, verlo como una caricatura, una figura a la que difícilmente podía tomarse en serio, fue un grave error. “Mira dónde estamos. Me arrepiento enormemente, porque por estar en la familia y ser una neoyorkina, no podía entender cómo la gente fuera de Nueva York podía verlo”, confesó Mary.

Además, al ser su sobrina, buscó no enterarse de demasiadas cosas sobre su tío. “Pensaba en él como esta persona con la que felizmente no tengo nada que ver. Y, por otro lado, a veces no puedes ver cuán peligrosa una persona puede ser a menos que tenga poder. Nunca pensé que tendría poder: no lo merecía, no es inteligente, es impulsivo, no es competente”, agregó.

Incluso cuando ganó las elecciones contra Hillary Clinton, y Mary veía, angustiada, que esa persona a la que su familia había ovacionado pese a sus fracasos llegaba a conseguir un poder político de tal magnitud, ni siquiera entonces supo “cuán capaz sería de ser la peor versión posible de sí mismo”. “Sí, estuvimos muy equivocados”, expresó.

Con las elecciones presidenciales a punto de celebrarse en el 2020, ¿tiene oportunidad su tío de volver a ganarlas ahora que la población estadounidense lo vio en el poder? “Siempre hay una oportunidad. (…) Y él ya está mintiendo, está tratando de convencer a la gente que la elección es ilegítima incluso cuando nadie está votando todavía. Está tratando de socavar la confianza de la gente en el envío de votos por correo, lo cual es importante durante una plaga muy contagiosa como en la que estamos ahora”, manifestó la escritora.

EL SUEÑO AMERICANO

El ascenso de Donald Trump como mandatario significó para muchos una pesadilla americana antes que un sueño. Su sobrina argumentó que uno de los problemas de Estados Unidos es este “mito de individualismo” —promovido a expensas de los ideales de cooperación y comunidad— que marca la cultura y sociedad norteamericana.

Este mito de que la gente tiene éxito en este país enteramente por ellos mismos. Nunca es verdad. Hay también la idea de que el Gobierno es, de algún modo, el enemigo, cuando en realidad somos nosotros. Y sí, veo la necesidad de Donald por dividir y crear caos, de algún modo se enlaza con este mito del individualismo”, ensayó.

En ese sentido, su tío puede resultar atractivo a una parte del electorado que ve reflejado en él una versión del sueño americano que consiste en “ser fuerte”. “Y una manera de probarlo es no utilizar una máscara. Es una extraña combinación entre mito del individualismo, masculinidad tóxica y esta rara inhabilidad inmadura para seguir las reglas”, concluyó.