El país necesita la unión de todas sus fuerzas [COLUMNA]

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La caída del gabinete Cateriano ha producido una conmoción entre los que no tienen intereses ajenos a la lucha contra la pandemia y por la reactivación económica. Era difícil prever que partidos centristas que van a competir en las elecciones del próximo abril correrían el riesgo de aparecer ante la opinión pública como factores de obstrucción y crisis.

No sorprende que UPP inspirada por Antauro Humala y el Frente Amplio obsesionado por el cambio de Constitución votaran contra alguien que promueve la economía social de mercado y la minería. Sorprende más bien que nueve congresistas fujimoristas votaran a favor de Cateriano, aislando a Martha Chávez y al ex juez constitucional Carlos Mesía.  De los cuatro partidos de la Mesa Directiva, todos los miembros de Podemos votaron contra, todos los de Somos Perú a favor, todos los de APP se abstuvieron y Acción Popular, una vez más, votó dividida.

Será difícil explicar que un partido que ha sido gobierno en dos oportunidades haya contribuido de una manera decisiva a la caída de un gabinete recién constituido en plena crisis sanitaria. Nada lo hacía esperar cuando Pedro Cateriano y el ministro Rafael Belaunde se reunieron con dirigentes del partido fundado por Fernando Belaunde.   La prueba es que pocos acciopopulistas se animaron ayer a hacer declaraciones y quienes lo hicieron, como Otto Guibovic, dieron argumentos poco creíbles. Un caso aparte es el del alcalde Jorge Muñoz, que tuvo el coraje de manifestar su desacuerdo con la conducta política de sus correligionarios: “Estamos en una situación de emergencia, como si fuera una guerra. Y esto retrasa las soluciones que necesita nuestro país”.

¿Cómo no lamentar cambios forzados en un equipo gubernamental que no tiene tiempo que perder frente al aumento de infecciones y muertes,  así como el incremento del desempleo, la pobreza y el hambre? La decisión del Congreso no tiene precedentes desde que entró en vigencia la actual constitución en 1993. Y ninguna de las críticas a la exposición de política general parecen justificar el rechazo de la confianza: que hablo poco sobre la pandemia, que dijo que el Perú es un país minero, que es favorable a las grandes empresas, que minimizó la plaga del feminicidio, que no mencionó los problemas ambientales.

El propio Cateriano ha aportado otra explicación: los lobbys a favor de universidades privadas que no han sido licenciadas por la SUNEDU. A eso se refirió en su intervención a las cinco de la mañana: “Bajo ninguna consideración voy a aceptar amenazas ni conminaciones”. Más tarde Cateriano contó que el presidente del Congreso lo convocó para decirle que no habría consenso si no retiraba del gobierno al ministro Martín Benavides. Ya sabemos que, con un pretexto u otro, desde la censura a Jaime Saavedra se ha formado una red que ha buscado sabotear la reforma universitaria y facilitar el funcionamiento, entre otras, de tres universidades de José Luna, el fundador del partido Podemos.

El presidente Vizcarra ha tomado nota de la decisión del Congreso y formará un nuevo gobierno, tal como prevé la constitución. Lo que no le impidió dar su interpretación de la crisis creada por la decisión del congreso: “El cálculo político que no busca el bienestar de la población no será aceptado, los acomodos bajo intereses particulares no nos harán retroceder. Desde aquí seguiremos impulsando la reforma universitaria, los jóvenes son el presente y el futuro de este país y merecen contar con una educación de calidad. La reforma universitaria no se negocia”.

Nuestra historia nos ha enseñado lo mal que nos va cuando en plena crisis se imponen la división y las ambiciones particulares. La decisión del Congreso hace perder confianza y tiempo. El coronavirus no pierde tiempo.

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“Las cosas como son” es el editorial diario por Fernando Carvallo sobre la actualidad nacional e internacional.


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